España aparece sistemáticamente entre los países europeos con mayor consumo de vermut y mayor arraigo de la cultura del aperitivo. No es coincidencia geográfica ni climática. Tiene que ver con una forma de entender la gastronomía y el tiempo libre que se ha ido consolidando durante siglos.
Desde Terrer, Calatayud, llevamos desde 1928 elaborando bebidas que acompañan ese momento, y ese recorrido nos ha dado una perspectiva muy concreta sobre por qué el aperitivo español ocupa un lugar tan singular en el mapa gastronómico europeo.
Las raíces históricas del aperitivo español
El vermut llegó a España en la segunda mitad del siglo XIX a través del comercio con Italia y Francia, y encontró un terreno especialmente fértil. La cultura tabernaria española, con sus bares de barrio y sus mercados cubiertos, absorbió el aperitivo y lo transformó en algo propio.
Lo que en otros países era una moda importada, en España se convirtió en una costumbre que resistió modas, cambios económicos y transformaciones sociales. El aperitivo español lleva más de ciento cincuenta años adaptándose sin perder su carácter.
En España, la comida del mediodía sigue siendo la principal del día para una parte importante de la población, y el aperitivo ocupa de forma natural el hueco previo. Termina siendo una parte orgánica de cómo se organiza el día, algo que lo diferencia de otros países donde el almuerzo es ligero y el aperitivo tiene menos importancia.
El Vermut Gran Añada, reconocido como Mejor Vermut de Aragón y con 90 puntos en la Guía Peñín, conecta con esa tradición de elaborar con tiempo y con cuidado.
El clima mediterráneo y el del interior peninsular favorecen una vida social en el exterior que en otros países del norte de Europa no es posible durante tantos meses al año. Las terrazas y los bares de barrio han sido durante décadas el escenario natural del aperitivo español, y esa infraestructura social no tiene equivalente en muchos otros contextos.
Por qué el aperitivo español sigue siendo relevante hoy
A diferencia de otras tradiciones gastronómicas que han ido perdiendo terreno frente a los nuevos hábitos de consumo, el aperitivo en España ha sabido renovarse.
El interés por el origen de los ingredientes y la búsqueda de referencias con historia han dado un impulso nuevo a una costumbre que ya tenía raíces profundas. En nuestra página de sobre nosotros contamos cómo una bodega familiar de Terrer ha ido adaptándose a esos cambios sin abandonar lo que la define.
La sangría, otro de los pilares del aperitivo español, ha vivido una evolución similar. Las versiones ecológicas y las elaboradas con criterio han ganado espacio frente a las más genéricas, y el consumidor actual distingue con más facilidad entre una sangría bien hecha y una que no lo está.
En nuestra gama de sangrías encontrarás versiones en rojo, rosado y blanco; clásicas y ecológicas; que reflejan esa evolución hacia una mayor exigencia en la copa.
El vermut español y la sangría han encontrado mercado en más de 35 países, y en muchos de ellos han introducido una forma de entender el aperitivo que antes no existía. La Luis The Marinero Rosé Sangría, con 88 puntos en la Guía Peñín, es un buen ejemplo de cómo una bebida con raíces españolas puede conectar con paladares de culturas muy distintas.
El aperitivo español tiene detrás siglos de gastronomía, una infraestructura social desarrollada y una capacidad de renovación que explica por qué sigue siendo relevante cuando otras tradiciones han perdido fuerza.
En Bodegas Valdepablo formamos parte de esa historia desde hace casi cien años, y elaboramos cada botella con el convencimiento de que ese momento antes de comer merece una bebida hecha con el mismo cuidado con que se disfruta.