El vermut no caduca como un yogur, pero tampoco dura para siempre una vez abierto. Entre esos dos extremos hay una zona intermedia que conviene conocer, especialmente si eres de los que abren una botella para el aperitivo del domingo y la retoman semanas después. Conservar el vermut bien no requiere técnica especial, pero sí algunos hábitos que hacen que cada copa sea igual de agradable que la primera.
Cuánto dura el vermut abierto y cómo conservarlo bien
El vermut es un vino aromatizado con una graduación de entre el 14,5% y el 17%, lo que lo hace bastante más estable que un vino de mesa una vez abierto.
Aun así, el contacto con el aire inicia un proceso de oxidación que va apagando los aromas y alterando el equilibrio entre el dulzor y el amargor. Una botella bien tapada puede mantenerse en buen estado semanas, aunque lo más agradable es consumirla en el primer mes.
El enemigo principal no es el tiempo sino el oxígeno. Una botella que se deja sin tapar en la encimera pierde intensidad aromática en pocos días, mientras que otra bien cerrada y guardada en la nevera puede aguantar perfectamente varias semanas. Conservar el vermut en frío después de abrirlo ralentiza la oxidación y mantiene los botánicos más vivos durante más tiempo. Si el vermut que tienes en casa es de nuestra gama clásica, el perfil especiado y herbáceo aguanta bien el frío sin perder carácter.
¿Y el vermut sin abrir? En botella cerrada y en un lugar fresco y alejado de la luz directa, el vermut puede conservarse perfectamente durante años.
Consejos prácticos para conservar el vermut abierto en casa
Tapón hermético y nevera. Con eso es suficiente para mantener una botella abierta en buen estado durante semanas. No hace falta ponerla en el lugar más frío; la puerta del frigorífico, donde la temperatura es algo más estable, funciona bien. El Vermut Casa Valdepablo tiene un perfil con suficiente cuerpo para aguantar bien el frío sin que los aromas se cierren demasiado.
La cantidad de líquido que queda también influye. Cuanto menos vermut haya en la botella, más superficie de contacto con el aire y más rápida la oxidación. Si quedan menos de dos dedos y no tienes previsto terminarla pronto, trasvasarla a un recipiente más pequeño reduce el espacio de aire y alarga la vida útil del producto de forma notable.
Para quienes consumen vermut con regularidad, el formato bag in box de Valdepablo resuelve este problema de raíz, ya que su envase al vacío impide que entre aire cada vez que se sirve una copa. Si quieres saber más sobre cómo elaboramos y los formatos disponibles, en nuestra página de sobre nosotros lo contamos con detalle.
Conservar el vermut abierto también depende de la variedad. Los vermuts con más graduación y más cuerpo, como el Vermut Gran Añada, aguantan algo mejor que los más ligeros y florales, que son más delicados y pierden matices antes.
En cualquier caso, si al servir una copa notas que el aroma se ha apagado o que el amargor ha ganado demasiado terreno sobre el dulzor, es señal de que la botella ha pasado su mejor momento. No es peligroso beberlo, pero tampoco tiene sentido forzar algo que ya no está en su mejor forma.
Entonces, conservar el vermut se resume en un tapón hermético, nevera y consumo en el primer mes. Con eso es suficiente para que cada copa llegue en buen estado, sin que el trabajo que hay detrás de cada botella se pierda por el camino.
Y si quieres tener siempre una botella fresca a mano, en nuestra tienda online tienes acceso a toda la gama con envío gratis a partir de 30€.